Compartiendo

Mis 3 palabras para 2018

Chris Brogan creador de Human Business World estableció años atrás una práctica que me parece muy útil y que a partir del  2018 acogeré: Mis 3 palabras.

Se trata de escoger tres palabras que guiarán e impulsarán tus acciones durante el año que inicia. Cada palabra debe tener un significado especial y ser aplicable a los  objetivos que te has propuesto, deben actuar como una especie de lista de chequeo que dé coherencia a tus decisiones. Es como elegir tres objetivos alcanzables, realistas; palabras que te guíen en momentos de poca claridad y te ayuden a definir cómo invertir el tiempo y esfuerzo cada día del año.

Mis 3 palabras para este año son:

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Fluir:  El último año empecé a entender el significado  de Fluir, esto me ha llevado a tomar conciencia  de la importancia de  disfrutar cada cosa en sí misma de acuerdo a mi propósito y no a las circunstancias externas. Gozarme el aquí y el ahora centrada en lo que es importante para mi sin dar espacio a distraerme en pensamientos o sentimientos que en el momento no son relevantes. Hoy es y mañana puede o no puede ser, no ejerzo presión, solo dejo que vaya sucediendo. Aprender a Fluir me lleva al crecimiento personal, a entender que mis momentos de felicidad solo me pertenecen a mí y a seguirme sorprendiendo de que al dejar fluir, todo se acomoda y es el propio Universo el que va trayendo a mi vida  todo lo que necesito.

Experimentar: Ponerme a prueba, retarme, ampliar mi zona de confort. Estar en actitud de búsqueda de cosas que hasta hoy no me han sido tan familiares pero que intuyo me permitirán observar el mundo desde el corazón. Explorar sentimientos, arriesgarme, re aprender y estirar mis capacidades como ser humano. Pasa por viajar a sitios insólitos, descubrir personas, reír hasta que me duela el estómago, amar en todas las dimensiones y sorprenderme hasta quedar sin respiración.

Enfocar: Cada  día del 2018 daré prioridad a  vivencias profesionales y personales  que me hagan feliz,  aplicaré mi energía a lo que he definido como importante. Quiero compartir con las personas que vibran en mi sintonía, con las que gozo, disfruto y construyo mi propósito de vida. Seguiré aprendiendo y mejorando mi observación del mundo, creando espacios de crecimiento como ser humano y adhiriendo a mi día solo aquello que sume y multiplique.  


¿Qué fue lo mejor de tu día? 

Hace unas noches realicé esta pregunta a un grupo representativo de mis amigos cercanos y estas fueron las respuestas más coincidentes en su orden:

  1. Despertarse y agradecer por el día que tenemos por delante  
  2. Las emociones expresadas por nuestros hijos
  3. Sacar adelante un reto laboral
  4. Trabajar por un proyecto personal
  5. Compartir un momento sencillo con alguien que amamos
  6. Ver feliz a alguien que no conozco

La respuesta que más se repitió me llenó de esperanza y alegría.

IMG_8965El que cada vez más personas despierten a un nuevo día y su primera emoción sea el Agradecimiento  genera para todos una energía especial, declarando que lo que nos rodea vale la pena y  forma parte de nuestra vida. Agradecer es un valor poderoso, libera  lo mejor de nosotros, cambia nuestro estado mental y genera unión no presencial con el objeto de ese agradecimiento. Un acto de humildad y grandeza que  tiene un efecto multiplicador en nosotros y en los demás.

Estoy segura que cuando logremos iniciar el día con un acto espontáneo y sincero de agradecimiento, la respuesta a mi pregunta se reduciría a “todo en mi día fue maravilloso”.

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Un propósito

He tenido innumerables instantes de Felicidad a lo largo de mi vida, puedo decir con toda certeza que los he disfrutado y que los he atesorado en mi mente y en mi corazón para alentarme en las situaciones en que la vida me ha enfrentado a duras pruebas. Mi última etapa de aprendizaje me brindó uno de los mayores regalos que como ser humano he podido tener… capturar Momentos Mágicos… verlos, escucharlos, olerlos, degustarlos y sentirlos en todas mis dimensiones. Ahí están, cada día, para hacerme sentir que la vida es grande, maravillosa, dinámica y que depende solo de mí. Estoy segura que todos hemos vivido ese instante, en el que no hay pasado ni futuro, en el que los ojos se empañan de lágrimas y el corazón se une con el alma por una alegría inmensa que se mezcla con asombro, con reto, con inmensidad, para hacernos sentir que trascendemos, que somos ajenos a todo lo demás.

Pues hoy los invito a que compartan conmigo y con muchos otros esos momentos donde lo mejor de nosotros se hace presente.

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